LA SOLUCIÓN ES EL PROBLEMA
Todos tenemos problemas , el mundo ya es un problema, pero si vivo con la fiel filosofía que el ser humano se complica tanto como lo desea, hoy para las empresas, coaching, psicología se implementa el termino de inteligencia emocional, que, aunque no venga aún en el curso si es de relevancia, pues hablamos de la capacidad que tenemos para sobrellevar nuestras emociones (por lo general negativas) las cuales se presentan ante las dificultades.
Pero realmente ¿Qué es un problema?
Un problema es toda aquella circunstancia no deseable y lesiva frente a nuestros intereses u objetivos, así que puntualicemos, si no se puede solucionar, no es un problema. Hay dos categorías de problemas: simples y complejos, los tres estilos más habituales de resolución de problemas son:
1.- El estilo práctico: es pragmático, sin sentimentalismos y aborda directamente el problema.
2.- El estilo creativo: se recurre al pensamiento lateral, a la imaginación y a la creatividad para buscar soluciones nuevas.
3.-El estilo analítico: basado en la elaboración de preguntas y en la búsqueda de las mejores respuestas.
Bueno, una vez que tenemos un poquito de contexto tenemos que analizar el modelo de resolución de problemas 8D, que tiene por primera fase identificar el problema mediante señales (síntomas) que hacen tomar conciencia de la problemática. En la fase de contención se asignara un responsable al que se le facilitarán los recursos y procedimientos para ello. Al ser medidas de contención se fijará un tiempo para definirlas y llevarlas a cabo. La 4D atiende a identificar y verificar la causa raíz, una vez aislada la causa raíz se pueden derivar otras causas que son las que producen los efectos, y son las denominadas abyacente, derivada, subcausa, pero de forma correcta se le debe llamar de 1° nivel.
Respecto a la solución, modificar las especificaciones que se han generado al igual que la revisión de los procedimientos que generaron el problema, son claves para evitar que vuelvan a repetirse, debemos de aprender de la experiencia y analizar las situaciones aplicando las medidas correctoras en aquellos procesos o fases en las que se generaron problemas. Todo esto nos lleva a la implementación de un plan acción, este es primordial para adoptar una solución definitiva a un problema. Debemos signar a un responsable que monitorice dicha implantación, que consistirá en la revisión y modificación de los procedimientos que generaron el problema, detallando las especificaciones que nos llevaron a nuestra esperada solución.


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